Importancia de la Historia Pre Hispánica de Huacho

HUACHO.- A diferencia de otras regiones, el conocimiento de la historia de Huacho es aún insuficiente. Ni siquiera conocemos adecuadamente su historia más reciente, que no alcanza los 500 años. Y el desconocimiento es aun más si se trata de su historia prehispánica, pues queda mucho por desentrañar ese largo proceso milenario en que el habitante huachano dominó el valle de Huaura. Pero existen evidencias de su larga experiencia acumulada por la sociedad andina en esta parte de la costa central. No se puede comprender a cabalidad la historia patria si obviamos este largo recorrido por el que transitaron las viejas sociedades costeñas. Tampoco negar al pueblo el conocimiento de los logros que sus ancestros forjaron.
Por: Arturo Ruiz Estrada.

Pero el desconocimiento de esta larga historia autónoma no sólo es el resultado de la falta de investigaciones regionales, es sobre todo por la poca preocupación y desinterés de las instituciones más representativas de la cultura, sean estatales o privadas, locales o nacionales. Todavía somos renuentes a la inversión para la investigación, la puesta en valor de numerosos vestigios así como su aprovechamiento pedagógico. Porque los restos históricos y arqueológicos constituyen, entre otros recursos culturales y na-turales, fuente importante para el desarrollo económico de la región y para fortalecer nuestra identidad.

Quienes vislumbramos el largo itinerario de las agrupaciones sociales asentados en Huacho y el valle de Huaura, podemos afirmar que éstos tuvieron presencia a través de las diversas fases de la milenaria historia peruana. Las investigaciones arqueológicas ya dan cuenta de una presencia de más de 5 mil años, correspondiente al periodo Arcaico, pero es posible que nuevos estudios prolonguen aún más esa cronología. Y desde esos lejanos tiempos los grupos humanos fueron logrando mejores niveles de organización socio-económica, teniendo como sustento los recursos marinos, las lomas, humedales y ríos.

Por ejemplo, el gran complejo de Huaura Antigua, con varios montículos piramidales que cubre un área de 30 hectáreas correspondería al Arcaico. En cambio, para tiempos posteriores se ha encontrado los basurales de Playa Chica y otros ubicados en ambas márgenes del río Huaura, afiliados al periodo Formativo, pues sus fechas fluctúan entre los 1800 a.C. a 200 d.C. tiempos de gran desarrollo agrícola. La fase siguiente o del Intermedio Temprano (200 al 600 d.C.) los pobladores huachanos estuvieron involu-crados en organizaciones sociales más complejas, distribuidas a lo largo del valle de Huaura y en contacto directo y permanente con otras regiones del mundo andino.

De esta época son testigos los hallazgos realizados en las zonas de Végueta, al norte y  los Baños de Boza al sur en el valle de Chancay, como los residuos de Ancón y los de Villa El Salvador al sur de Lima. Ya en estos tiempos hubo relaciones con las culturas Nasca, Moche, Recuay y Tiahuanaco. Y durante el Horizonte Medio (600 al 1000 d.C.) en la región de Huacho, Huaura y Chancay encontramos numerosos y bien poblados asentamientos como: Teatino y Pativilca, vinculados con los Chakipampa y Atarco de Nasca o Ayacucho, y con Pachacámac, en el valle de Lurín.

Todo este desarrollo alcanza su mayor plenitud al conformarse la cultura Chancay hacia los años 1000 y 1400 de nuestra era. Ocupando varios valles, que conforman las actuales provincias norteñas de la región nor central, desde Paramonga hasta Chillón. Si bien estaban involucradas en una sola gran expre-sión cultural materializada en similares tecnologías y estilos de arte, según el tiempo y las influencias foráneas apreciamos ciertas diferencias en la manufactura de objetos, formas de enterramiento, entre otros aspectos específicos. Por ejemplo en el valle de Huaura son raros los llamados chinos.

Desplegada e incrementada la excedencia productiva de Chancay sobre la base de una sociedad compleja y fuertemente jerarquizada, enlazada a una red de intercambio con otros yungas y quechuas vecinos, como los lejanos pueblos del oriente, entonces fueron incorporados al expansivo reino Chimor, como se puede comprobar en los efectos estilísticos sobre la cerámica Chancay. Incluso se menciona que uno de los monarcas chimú casó con una dama huaurina para consolidar alianzas político-sociales.

Seguidamente, ya a fines del siglo XV, el portentoso y expansivo estado Inca hizo lo mismo. Subyugando el área de Chancay, imponiendo tributos, instalando centros administrativos, uno de ellos levan-tado justamente en las faldas de Cerro Colorado, al sur de la ciudad de Huacho. Cuya arquitectura es diferente a los propios centros de Chancay y Huaura, y porque allí hemos descubierto vajilla modelada al estilo cusqueño. Hasta que por fin, en 1533 aparecieron los españoles, asomando lentamente por la muralla de Mazo, bastión que protegía a los ayllus huaurinos y huachanos. Seguidos de numerosa hueste asombrada y sedienta, pero de oro y plata, a sangre y fuego, empezó la opresión y la tragedia de los habitantes huachanos, la imposición de una nueva religión y una nueva racionalidad.

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