¡Gloria eterna Domingo Torero Fernández de Córdova, descansa en Paz, buen amigo!


HUACHO
.- Cuando sus amigos hacíamos votos por el restablecimiento de su salud nos sorprende el deceso de Domingo Torero, ilustre hijo de Huacho, emparentado con no menos importantes intelectuales del medio y alguno de ellos, como su hermano Alfredo, con reconocimiento internacional. En los últimos años su salud se fue deteriorando. Tenía la enfermedad del arqueólogo. Sus largas caminatas y el contacto permanente con materiales de sitios arqueológicos fueron introduciéndose en su organismo causándole daños que fueron minando su salud. Entre sus amigos comentábamos que su salud se debilitaba de tanto abrazar a las momias. Hijo de Domingo Torero Arrieta y Zoila Fernández de Córdova Umbert, pertenecientes a una de las más antiguas familias huachanas, nació el 10 de marzo de 1929.

Su padre fue trabajador de las haciendas Caldera y Quipico, luego de la Compañía Industrial Limitada, la desaparecida Industrias Pacocha; Alcalde de la provincia de Chancay entre 1974 y 1975; propulsor de la investigación arqueológica y fundador del Museo Regional de Arqueología, hoy cerrado por falta de apoyo. Mayor de 8 hermanos: Susana, Alfredo (+), Beatriz, Carlos Raúl (+), José (+), César Alberto y María Mercedes. Desde muy niño, junto a sus hermanos y su padre, recorrió distintos lugares de Huacho y los valles aledaños, especialmente los que mostraban evidencias arqueológicas o particularidades naturales; experiencias tempranas que orientarían su vocación e identificación con lo nuestro. Al igual que sus hermanos, con su madre, aprendió a leer y escribir, heredando su sensibilidad y disposición para el buen escribir.

Estudió la educación primaria y los primeros años de la secundaria en el Colegio San José de los Hermanos Maristas y, haciendo uso de la beca otorgada por la Municipalidad Provincial de Chancay (hoy Huaura), los culminó en el prestigioso y centenario Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe de Lima.

Sus estudios superiores los cursó en la Universidad de Buenos Aires de Argentina, recibiéndose de ingeniero químico. Llevado por el afecto filial retornó a Huacho y se asentó aquí formando hogar con doña Nancy Plaza Mendoza. Desde siempre se dedicó a la preparación de licores macerados con frutos propios de la zona lo que le permitió no sólo tener ingresos para atender las necesidades económicas de la familia sino, también, divulgar parte de las bondades del medio. Contagiado por la sensibilidad social y cultural de su padre, recorrió gran parte de la costa de la antigua provincia de Chancay (hoy Huaura), identificando sus sitios arqueológicos y levatando un inventario de los mismos. Todo arqueólogo o científico social que pretendía realizar estudios sobre el patrimonio natural o cultural de nuestro medio tenía como referente obligado a la familia Torero, tanto para la información como para el guiado. Esto le granjeó la amistad de los más connotados científicos sociales.

Llevado por esta pasión de salvaguardar las evidencias de nuestro pasado es que el pasado 6 de abril 1973 da a conocer el descubrimiento casual del sitio arqueológico, hoy orgullo de los huachanos, conocido como Bandurria. Por efectos de la Irrigación Santa Rosa, las filtraciones de sus aguas afloraron y destruyeron parte de las construcciones ocultas de esta zona arqueológica. Fue él quien dio los primeros llamados a las autoridades para amparar su intangibilidad. Y gracias a sus esfuerzos se salvó esta zona monumental y poco después fueron llegando arqueólogos como Hugo Ludeña, Rosa Fung, Mercedes Cárdenas, entre otros. Domingo Torero es, pues, el descubridor de Bandurria. En homenaje a él, los restos óseos de un niño recuperado en 1973, cuyo fardo fue abierto y estudiado en el 2004 por la Dra. Judith Vivar Anaya (a invitación de la Dra. Mercedes Cárdenas) fue bautizado como “Dominguito, el niño más antiguo de Huacho”, gráfico que sirvió de portada para su informe “Rescate e Información de un paquete funerario precerámico de Bandurria, Valle de Huaura, recuperado en 1973” publicado en nuestro Boletín N° 18. El testimonio de su participación en el descubrimiento y amparo de Bandurria está narrado en su artículo “Descubrimiento y rescate de Bandurria” en la parte final del libro Bandurria. Arena, mar y humedal en el surgimiento de la Civilización Andina del arqueólogo Alejandro Chu Barrera, publicado en junio del 2008.

Esta pasión por la recuperación y la salvaguarda de lo nuestro lo llevó a trabajar codo a codo con su padre en la formación del Museo Arqueológico Regional que, muchos años funcionara con autorización del Instituto Nacional de Cultura, INC, en los altos de la Biblioteca Municipal Domingo Torero Arrieta” de la calle Echenique. Hoy, lamentablemente sus piezas arqueológicas corren el peligro de deteriorarse y demandan la pronta construcción de un Museo Regional.

Muchos de los inmuebles hoy reconocidos como parte del Patrimonio Cultural de la Nación se deben a su iniciativa, son los casos del Casino Huacho y de la Casona Pittaluga. Al que se suman otros que esperan su incorporación antes de que sufran mayores deterioros (antigua estación del Ferrocarril, la Casa Abel de Matto, el local de la Sociedad de Artesanos de Protección Mutua, la Casa Pérez Toranzo, entre otros).

Lector empedernido, urgó en nuestro pasado y, como muchos autodidactas, fue un historiador muy informado y escribió muchos artículos que publicó en revistas especializadas del medio. En el libro Historia de Huacho que editara Iván Hoyos en 1999 fueron considerados dos de sus muchos estudios: “Fundación y reducción española de Huacho” y “Huacho, Puerto de Libertad”. Tenía el proyecto de publicar más de un libro con todos los materiales que había reunido a lo largo de su vida.

Uno de sus legados mayores está en la fundación y funcionamiento del Patronato de Defensa del Patrimonio Cultural del Valle del Huaura y Ámbar, el 14 de marzo de 1994, con reconocimiento oficial del Instituto Nacional de Cultura por Resol Nº 245-94-INC/J del 26 de agosto de 1994 e inscripción en los Registros Públicos, Partida Nº 50008543 del 14 de agosto de 2001, que agrupa a personalidades comprometidas con el quehacer cultural, dedicados a la labor de identificación, estudio, valoración, defensa y promoción del Patrimonio Natural y Cultural de esta parte del país, considerando de interés general exponer algunas de sus actividades y logros. El Patronato suplió con creces la ausencia de una instancia provincial del Instituto Nacional de Cultura, es más, coordinaba con este muchas de sus acciones. Hoy, las nuevas circunstancias, demandan una presencia más cercana del Ministerio de Cultura con una Dirección Regional de Cultura que al más breve plazo debe crearse e instalarse en Huacho.

Gracias a los esfuerzos de nuestro Patronato se consiguió que la Casona Pittaluga sea declarado como Monumento Histórico Artístico y protegido por el Instituto Nacional de Cultural por Resolución Directoral Nº 243-95/INC del 1º de agosto de 1995, garantizando el amparo de su intangibilidad, así como su conservación tomando medidas para evitar su deterioro. Antes de su transferencia a Edelnor, con Domingo Torero a la cabeza, se agotaron los esfuerzos para que sea entregado a la ciudad de Huacho para local de la Casa de la Cultura.

Ante la inminencia del cierre del Archivo Provincial de Huaura-Huacho Pública de Huacho y gracias a la buena disposición de su presidente, el Dr. Luis Robles Guerrero, se logró el 21 de febrero de 2001 la cesión en uso de parte de la antigua Estación del Ferrocarril por 30 años para local de nuestro Archivo Provincial, hoy Archivo Regional de Lima.

Su amistad con la Dra. Mercedes Cárdenas Martín, arqueóloga adscrita al Instituto Riva Agüero de la Pontificia Universidad Católica del Perú permitió contar con su colaboración en lugares como Chacra Socorro, Bandurria, Los Huacos, Cerro Colorado, Acaray, Hualmay, Carquín y otros, contribuyendo con el Instituto Nacional de Cultura y las autoridades locales a la identificación, investigación, defensa, conservación, promoción y puesta en valor de nuestro Patrimonio Cultural.

Contribuyó decisivamente a la revaloración de la figura del Dr. Alfredo Torero Fernández de Córdova, fundador de la Lingüística Andina y el primero en demostrar que los orígenes del quechua se hallan en la costa central del Perú, específicamente entre los valles de Chancay y Fortaleza, con acciones concretas por su retorno en vida como en la recepción de sus restos luego de su fallecimiento. A esto se suma que gracias a nuestras gestiones la Municipalidad Provincial de Huaura le declarara Hijo Ilustre de Huacho y la Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión le otorgara el reconocimiento de Doctor Honoris Causa Postmorten. Es más, en su homenaje editamos un libro en el 2006, contribuyendo al conocimiento de su vida y aportes. Domingo fue de los primeros en saludar la decisión de asignar su nombre al XVII Congreso Peruano del Hombre y la Cultura Andina y Amazónica desarrollada con todo éxito en la Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión, entre el 22 y 27 de agosto pasado. Es más proporcionó parte de los trabajos de su hermano que posibilitaron la edición del libro Cuestiones de lingüística e historia andinas.

Soñaba con un futuro Complejo Cultural para Huacho que albergue al Museo Arqueológico y Antropológico Regional, al Archivo Regional del Lima, un gran auditorio, los ambientes para exposiciones permanentes y eventuales, así como para nuestra Biblioteca Municipal, podía estar ubicado en el ex Camal Municipal. Huacho como la ciudad más importante y sede del Gobierno Regional se merece un COMPLEJO CULTURAL que diga mucho de su plena identificación con nuestra cultura.

Quienes compartimos con él sentimientos y propósitos comunes, ante su sentida pérdida, hacemos votos porque su legado y su ejemplo de lucha por lo nuestro tengan continuidad. En esta tarea comprometemos nuestro pleno concurso. Es nuestro mejor homenaje.

¡Gloria eterna Domingo, descansa en Paz, buen amigo!!

Huacho, setiembre 29 de 2011
Patronato de Defensa del Patrimonio Cultural del valle del Huaura y Ámbar en homenaje de su Presidente, don Domingo Torero Fernández de Córdova, con motivo de su deceso.

#historia, #huacho