La Chirimoya Cumbe de Santo Toribio de Cumbe en Huarochirí

Chirimoya Cumbe - Foto: Jack Noticias.

HUAROCHIRI.- Mientras el frío aún no se va de la Lima costeña, en San Mateo de Otao, distrito de la provincia de Huarochirí, Región Lima, es pleno verano. El sol curte la piel de los estibadores, que llevan sobre sus espaldas sacos de hasta 45 kilos repletos del fruto que ha cambiado la vida del valle: la chirimoya cumbe. Son los días de fin de cosecha y los cerca de mil parceleros de esta agreste tendrán en las próximas semanas el trabajo de erradicar por completo la mosca de la fruta. Esto marcará el punto de partida hacia el sueño de la exportación , jamás imaginado por sus padres, y la reanudación de las gestiones para que su peruanísima fruta obtenga por fin la esperada denominación de origen.
Fuente: Revista Somos Nº 1294 – El Comercio.

El pueblo de Santo Toribio de Cumbe es uno de los siete anexos del distrito de San Mateo de Otao. La variedad chirimoya cumbe se ganó la fama de ser la mejor del país por su sabor incomparable frente a otras. Es versátil para preparar postres y licores, y además tiene propiedades para combatir la anemia, el colesterol alto y el estreñimiento.

De acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) del Ministerio de Agricultura, la producción de chirimoyas cumbe se incrementó en 55% en comparación con el 2007. Por eso los comuneros en San Mateo de Otao han ganado terreno en los cerros para cultivar el fruto con la técnica de andenería.

Los relatos cuentan que, hasta inicios del siglo XX, en la zona de Cumbe no se cultivaba chirimoya, sino una lima de cáscara delgada y bien dulce, hasta que una plaga acabó con todos los cultivos. Esto los obligó a sembrar otro fruto y optaron por la chirimoya corriente. En 1948, el agricultor Reynaldo Trujillo injertó las plumas de un inusual árbol (aún sin frutos y hojas de gran tamaño) a uno de los plantones de la chacra de su padre político Claudio Cuéllar. Cuando brotaban las hojas grandes, supo que el injerto se habían realizado, pero debió esperar cuatro años para la aparición de los frutos. EL resultado fue asombroso: una chirimoya hermosa y distinta a las que había conocido toda su vida y la llamó chirimoya blanca. “Así surgió la chirimoya cumbe, pero nadie sabe como apareció ese árbol. Al cabo de unos años ya todo Cumbe había había sido injertado y empezaban a producir esa fruta y gracias a ella el pueblo es famoso” comenta Walter Gonzáles, presidente de la Comunidad Campesina de San Mateo de Otao a la revista Somos.

Importante:
10 camiones llegan al valle a recoger chirimoyas en temporada de cosecha (de enero a setiembre).
4 toneladas de chirimoya cumbe lleva cada camión de carga.
800 hectáreas de producción se cuentan en el valle.
1.000 parceleros han adoptado un manejo técnico del cultivo. La meta es llegar al 2012 libres de la mosca de la fruta.

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