Padre Pepe Gavilán ¡Descansa en paz!

HUACHO.- Esta mañana nos dejó el amigo de todos José Gavilán Palma conocido también como el Padre Pepe, misionero sevillano. Cerca de 12 días estuvo internado en el área de Cuidados Intensivos. El Padre Pepe falleció a las 9.32 minutos de esta mañana. Su trabajo es un ejemplo a seguir. En Huacho.info recordamos  algunos pasajes de su vida.
Fuente: Centro Parroquial Santa RosaDiariodesevilla, Rolando Vaccari, Llamarada.
Su labor social lo emprendió en una labor incansable de lucha contra la pobreza y los más humildes. Fue creador de varios PRONEI, centros parroquiales, institutos y otros. Desde aquel día  que llega a Huacho el Padre José Gavilán Palma  se encuentra con la otra cara del Perú: los más pobres entre los pobres, para el Padre Pepe bastó un grupo de personas comprometidas (adultos y jóvenes) para iniciar una tarea, una misión de cristianismo profundo y de una adecuada organización en el que se vean los frutos de la solidaridad de la gente que sabe y quiere ayudar.

El padre Pepe nació en Sevilla, ciudad que destaca en la historia del mundo desde antes de las grandes expediciones a las tierras de ultramar, con su Semana Santa, la Feria de Abril, el barrio de Triana, el Cristo de los Gitanos y la Virgen del Rocío. La niñez de Pepe Gavilán fue impactada por la Guerra Civil (1936-1939).

Fue la belleza, la luz y el espacio la vocación temprana de Pepe. Culminados sus estudios de arquitectura unió su vida a la de una joven a quien el amor hacía más bonita, como a todas las novias del mundo. Pepe se proyectaba al mundo con su trabajo de arquitecto y la felicidad reinaba en su hogar al nacer una linda niñita producto del amor. Pero, un día infausto, la muerte le arrebató a su esposa. El golpe fue devastador y José Gavilán quedó con el consuelo de su pequeña hija en esos momentos tan injustos y tristes.

No fue por cierto el primer caso en que un profesional de éxito toma la decisión de ingresar a un seminario para formarse como sacerdote. Pepe Gavilán así lo hizo y se entregó con ahínco a los estudios de teología. Ordenado ministro del Señor, llegó al Perú como un soldado más de la orden Misereur que significa misericordia. Y misericordia y solidaridad demostró el padre Pepe Gavilán largos años en Puquio Cano y Vilcahuaura. Su trabajo sobresale por las magnitudes físicas y el servicio a las comunidades en extrema pobreza. Donde estuvo el padre Gavilán se elevan estructuras en acero y cemento, caña de Guayaquil y fibras trenzadas, siempre buscando la luz, el espacio y la funcionalidad, porque nunca abandonó del todo su vocación de arquitecto.

“Doy las gracias por poder dar de comer todos los días a los niños y tengo la esperanza de que siga siendo así”. Así reflexionaba el padre José Gavilán sobre su labor misionera en la región de Huacho, en Perú, donde su trabajo asistencial cumplió el pasado año 2010, 26 años.

Aquí llegó en 1985 a la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, situada en una zona muy pobre del país andino y que en los últimos años ha experimentado un gran cambio gracias al trabajo del sacerdote sevillano, que fundó poco después el centro parroquial Santa Rosa de Lima. Aquí reciben clase a diario unos 1.600 alumnos de diversas edades, ya que los estudios cubren la enseñanza primaria y secundaria, pero no la universitaria.

Su trabajo continuó. Cada día se da de comer a unas 2.000 personas e imparten clases durante todo el día. “Trabajamos sin descanso, como si fuerámos una funeraria, pero podemos lograrlo porque el equipo es muy valioso y sacrificado, y la gente es humilde y está entregada”, apuntaba el sacerdote sevillano, satisfecho con las obras realizadas en estos años. “Hay trabajo todos los días y no da tiempo a aburrirse”, añadía el padre Gavilán, quien no pensaba en retirarse todavía, aunque anhelaba algún compañero de fatigas.

Su proyecto contaba con ayuda de ONGs como Llamaradas de Fuego, de Mairena del Alcor, que cada año envía un contenedor con material a esta obra que proyecta su atención preferencial hacia los campesinos, los grandes olvidados aquí y en tantas otras partes del mundo. “En Perú sigue entrando dinero, pero el pueblo no lo ve, ya que se lo quedan los poderosos, lo que es un problema común de los países suramericanos que necesitan arreglarse”, apuntaba Pepe Gavilán.

Ha viajado a su tierra natal en diversas oportunidades para gestionar cooperación para las comunidades del valle de Huaura. Su hija ha venido al Perú para visitarlo. Le traía ropa de abrigo, revistas, libros. Extrañaba a papá, tantos años lejos del Guadalquivir y de La Paloma, como llaman los sevillanos a su Patrona. “Hace tiempo el médico me prohibió el tabaco, y yo le contesté que no me mate antes de tiempo: cuando llegue la hora, descansaré del tabaco, pero no antes  doctor, y ahora déjeme tranquilo que tengo mucho que hacé”,  contaba al buen redactor y periodista Rolando Vaccari, riéndose, el cura más tierno que ha parido Andalucía.

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