Historia de Ambar y sus características importantes

El pueblo de Ambar, es la capital del distrito del mismo nombre, en la provincia de Huaura y se encuentra a 2,082 metros sobre el nivel del mar. Se encuentra situado en la región andina al Noreste de la Provincia de Huaura, en el flanco occidental de la Cordillera Negra y a orillas del río Supe. Tiene una extensión territorial de 919.4 Km2. Limita geográficamente al Noreste con los Distritos de Gorgor, Manás y Cochamarca de la Provincia de Cajatambo, al Oeste con Supe, y al Sur con los Distritos de Huaura y Sayán. Su capital es el pueblo de Ámbar y se encuentra a 69 Km. de Huacho.

Fuente: Julio Solorzano Murga

Su relieve presenta terrenos abruptos con pisos ecológicos de fuertes contrastes altitudinales que oscilan entre los 750 y 4,500 m.s.n.m., estando el pueblo a una altitud de 2,082 m.s.n.m.

Posee un excelente clima templado sólo interrumpido por precipitaciones veraniegas caracterizado por presentar poca humedad en su atmósfera. Es dueño de abundantes recursos naturales siendo lugar estratégico para interconectar a otros pueblos del interior, como Cajatambo, Oyón y Huánuco, entre otros.

Ámbar fue fundado el 14 de marzo de 1611, a la usanza española por el arzobispo Don Pedro de Villagómez, cuando gobernaba el Virrey Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros. El 2 de enero de 1822, fue creado como distrito por don José de San Martín en Huaura, siendo ratificado posteriormente como tal en 1857 por don Ramón Castilla. El 20 de Febrero de 1935, deja de pertenecer a Cajatambo y se anexa a la Provincia de Chancay (hoy Huaura) por Ley Nº 8003.

Según el cronista Huamán Poma de Ayala, en 1533, Hernando Pizarro quedó impresionado con el atardecer en las alturas de Ayllón y exclamó ¡Ámbar! como premonición al nombre que llevaría este bello lugar años después. Precisamente en los meses de abril y mayo pasada la temporada de lluvia, los cerros que lo circundan al recibir el sol en el crepúsculo toman esa tonalidad ámbar.

CULTURA MILENARIA

Según los estudios realizados por el arqueólogo Dr. Arturo Ruiz Estrada, la cultura Wambar (Ámbar) data de la época pre-inca y estaba muy relacionada con la cultura Caral, Cuna de la Civilización Americana.

Sus ruinas de piedras, El paso de las doncellas, El pie del Inca grabada sobre una piedra, sus cerámicas de arcilla, sus tejidos, sus instrumentos de caza y pesca, sus instrumentos musicales, sus ofrendas al Sol y a la Luna pidiendo una mejor cosecha de la tierra, sus canales de regadío de piedra que sólo ellos arquitectónicamente construían, son los mudos recuerdos de una Cultura rica en la historia del Perú milenario.

También cuenta con la zona arqueológica de Siscay o Pueblo Viejo ubicado en las alturas de Lacuán. Este complejo fue muy importante en la zona de Wambar, sus construcciones de piedras tienen las mismas arquitecturas de las ruinas de Siscay en Cajatambo y Oyón. El arqueólogo Arturo Ruiz Estrada, expresó que en la jurisdicción de Ámbar hay vestigios arqueológicos que merecen investigación como Soque y Nunumbia.

CIRCULO ITALIANO EN EL DESARROLLO DE ÁMBAR

Transcurría el año 1798, cuando llega un gran número de emigrantes italianos a Huacho, muchos de ellos comerciantes y estudiosos exploradores. Según cuentan los relatos de la época, eran unos tipos de contextura alta y gruesa, de ojos verdes y con bigotes, las mujeres lucían sus faldas floreadas con pañoletas de colores y los varones pantalones de lanillas con tirantes, sombreros, chalecos y botas altas. En Huacho se reunían en el Circulo Italiano en la calle Comercio.

A principios del año 1800, un grupo de ellos deciden emigrar a las zonas altas de Huacho, y es así como llegan a Ámbar en busca de tierra para cultivarlas y establecer un centro ganadero en la zona. Los italianos afincados en el lugar también se organizaron en el Circulo Italiano en Ámbar y mensualmente venían a Huacho para confraternizar con sus paisanos de donde enviaban y recibían correspondencia de sus familiares de Italia.

Según datos de la época se menciona a los Migliori, Pezzini, Peyroni, Cano, Rossi, Massa, Barba, Vallarino, Barbieri, Curazi, Lagorio, Bozzo, Gazzolo, Miglio, Pezzia, Lorenzetti, Lizetti, Zuchetti, Narduchi, Pizán, Brizzolesi, Bonicelli, Rossel, Tufino, Tossi, Vaccaro, Motta, Bazo, Vilela, Pezutti, Razzuri en Huacho; los Bisso, Mostacelli, Bonatti, Gatti y Biancato, en Huaura; los Daorta y los Magni, en Jaiva; los Ratto en Arcata; los Patroni en Huancoy; los Picardo en el Olivar; Falconí, Marquisio, Cánepa, Caviglia, Bocalandro, Lostanau, Ornetta, Clavarino, Del Pino, Garbín y Beteta, en Ámbar, y los Gariazo en Jalcán. Los italianos fueron muy identificados con el pueblo de Ámbar, el 8 de junio de 1885, don Luis Gaviglia remite una carta desde Génova Italia para su gran amigo y paisano don Aniceto Caldas, donde realza el arte poético de Ramón Alor Osorio, denominándole el “Cantor del Perú”.

En 1882, durante la guerra con Chile, se reunió el Circulo Italiano de Ámbar y acordaron pagar un cupo de guerra para que el pueblo no sea saqueado ni incendiado, siendo el coordinador de la misma José Patroni Zurzo, quién posteriormente junto a los italianos de Ámbar izó la bandera de su país en la Pampa de Arequipa (Ámbar).

En 1902, el ciudadano italiano don Luis Clavarino (abuelo materno de “Mocha”) tomó la iniciativa de techar con calaminas la Iglesia del pueblo de Ámbar. En 1935, el ciudadano Ambarino-italiano don Francisco V. Cánepa Ramírez, siendo Alcalde del pueblo, hace las gestiones para que Ámbar pase a formar parte de la Provincia de Chancay, el 20 de febrero de 1935 por ley Nº 8003, durante el Gobierno de don Oscar R. Benavides.

Es interesante recordar que en los años 1950, Ámbar (Arcata) contaba con un centro vinícola, cuyo dueño era el italiano don Nicolás Ratto, donde se elaboraba vino, pisco de uva Italia y el famoso aguardiente de guayaba, único en toda la región de aquella época.

MIGRACIÓN CHINA EN ÁMBAR

En la época colonial muchos chinos llegaron a Huacho, que según el dialecto chino significa “Tierra de las Oportunidades”. El 4 de setiembre de 1870 se produce la rebelión china en Pativilca llamada “Rebelión de las Caras Pintadas”, motivo por el cual un grupo de ellos deciden buscar nuevos horizontes en la Sierra partiendo hacia Ámbar en busca de trabajo en la agricultura. Cuenta la historia que la mayoría de ellos no poseían documentación y para efecto de empadronamiento y documentaciones personales, muchos fueron inscritos en los registros públicos con los apellidos de sus patrones o padrinos, tal es el caso de los Solórzano, Guardales, Santillán, Barrera, Tena y Alor. Según la tradición china ellos llegaron a la tierra de la libertad y tomando nueva identidad honraban eternamente al pueblo que les dio por segunda vez la vida. Ámbar fue para ellos su “Amor eterno”.

PRESENCIA NEGRA EN ÁMBAR

Trascurrían los años de la colonia en 1800, Ámbar contaba con un número de 35 negros aproximadamente, en su gran mayoría eran mujeres que trabajaban como nodrizas y cocineras de hacendados muy importantes de la zona, los hombres trabajaban en el campo y muchos de ellos fueron traídos desde Chincha. Trabajando en Peñico, Jaiva y Ámbar, difundieron gran parte del folklore mestizo y afro andino en nuestra zona, es decir compusieron una mística del lamento negro y la pasión andina por el huayno, dando como resultado las famosas diabladas o danza negra que posteriormente sirvió como un ritual a la Virgen del pueblo de Ámbar, María de la Asunción; siendo conocidos después como los famosos Negritos. Entre los apellidos de la gente de color de ébano podemos mencionar: Los Mora, Marín, Montero, Suárez, Vilca, Huamán, Barrera, entre otros.Como caso anecdótico se menciona a la señora Rosenda Lobatón Porras de Alor, que era trasladada en andas por sus esclavos cuando supervisaba la hacienda de su esposo.

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