Periodificación Precerámica o Porqué no usar el termino Arcaico
Periodificación Precerámica o Porqué no usar el termino Arcaico
Capítulo 1 del libro: Bandurria, Arena, Mar y Humedal en el Surgimiento de la Civilización Andina (2008), pags. 13-24.
TIEMPO:
Hace unos 10,000 años antes de Cristo, el ser humano llegó, después de una larga travesía desde Asia, al territorio de los Andes Centrales, que posteriormente formaría parte del Perú. A lo largo de este viaje, de miles de años, los seres humanos fueron adaptándose al Nuevo Mundo que tenían ante sí. Al llegar al territorio Andino, un grupo decidió tomar el camino hacia las tierras altas e instalarse ahí, mientras otro siguió el camino de las tierras bajas, próximas al mar, y se quedó en ellas. Con el paso del tiempo, estos dos grupos, que inicialmente eran uno solo, fueron diferenciándose. Debido a los distintos ambientes que ocupaban, aprovecharon recursos naturales diferentes y desarrollaron culturas diversas. Esos inicios de nuestra historia, perdidos en las brumas del tiempo, son interés de los arqueólogos, con cuyo trabajo estamos empezando a conocer a nuestros antepasados y a admirar su grandeza.
Ordenar cronológicamente, es decir, colocar los hechos en una secuencia de tiempo, ha sido, desde sus inicios, una tarea primordial de la arqueología. El ordenamiento en el tiempo y en el espacio es necesario para poder entender los diferentes procesos y cambios sociales que se reflejan en la cultura material que los arqueólogos estudiamos. Por ello se construyen cuadros cronológicos que ordenan de manera temporal los diferentes desarrollos culturales de una región o país en particular. Estos cuadros se componen de períodos, término utilizado para designar a un intervalo de tiempo.
Cronología
En arqueología se utilizan dos formas para medir la edad o antigüedad de un sitio o sociedad. El primer sistema está basado en años calendarios solares (365 días) y utiliza el nacimiento de Cristo, en el año cero, como punto de partida, lo que genera una cronología antes de Cristo (a. C.) y después de Cristo (d. C.) – ahora nos encontramos en el año 2008 después de Cristo. Otras sociedades, diferentes a la occidental, tienen sus propias formas de medir el tiempo, por ejemplo, en el calendario Musulmán, que es lunar, el año cero corresponde al inicio de la Hégira de Mahoma, ocurrida el 16 de julio de 622 d. C., según nuestro calendario. El calendario hebreo comienza con la génesis del mundo, que ocurrió, según la tradición judía, el domingo 7 de octubre de 3761 a. C. de nuestro calendario.
El segundo sistema también está basado en años calendarios solares, pero utiliza el presente como punto de partida, por lo que consigna a las fechas en años antes del presente (A. P.). Los fechados obtenidos por el método del Carbono 14 se expresan en años antes del presente, y deben ser calibrados –por medio de programas informáticos– para convertirlos en años antes o después de Cristo (a. C. / d. C.), o viceversa. Los programas informáticos consideran, entre otros aspectos, la variación del isótopo de Carbono 14 en el ambiente a través del tiempo, establecida en las denominadas Curvas de Calibración. A los fechados antes o después de Cristo, obtenidos como resultado de la calibración de los fechados radiocarbónicos, se les conoce como fechados calibrados, y se escriben con las abreviaturas a. C. cal o d. C. cal. Los fechados calibrados suelen ser más antiguos que el producto de restar su valor de la fecha actual. Por ejemplo, un fechado de 5500 años antes del presente o 5500 A. P. calibrado en años antes de Cristo equivaldría aproximadamente al año 4350 a. C. y no al año 3500 a. C. resultante de restar 5500 menos 2000.
Para el Perú, los arqueólogos han elaborado diferentes sistemas cronológicos, sin embargo, solo dos periodizaciones (Fig. 1) predominan en la actualidad. Cuando se hace referencia a los períodos que nos interesan, se emplean los términos Arcaico y Precerámico que, aunque pueden ser considerados sinónimos, representan a dos sistemas cronológicos diferentes:
1. El período Arcaico corresponde a la periodización propuesta por Luis G. Lumbreras (1969), sobre la base de estadios de desarrollo socio-político, y no períodos de tiempo. Emplea los términos Lítico, Arcaico, Formativo, Desarrollos Regionales, Imperio Wari, Estados Regionales e Imperio Inca. Lumbreras agrupó a estos periodos en tres grandes secciones: Recolectores, Agricultores aldeanos e Industriales urbanos, a partir de un “criterio económico-social” (Lumbreras 1969: 27). Las sociedades del Precerámico, enmarcadas dentro de los periodos Lítico y Arcaico, pertenecen al grupo de los Recolectores. El surgimiento de la agricultura correspondería al Arcaico Temprano (ibíd.: 60) – el equivalente del Precerámico Medio. El Arcaico Medio, un periodo de horticultores aldeanos (ibíd.: 63), equivaldría al Precerámico Tardío. Mientras que la aparición de la cerámica y las primeras sociedades con cerámica temprana corresponderían al Arcaico Tardío (ibíd.: 76), equivaldría al Período Inicial.
Posteriormente, Shady (1993, 1995) desarrolló su propia periodización, en donde dividió el Precerámico en tres grandes periodos: Arcaico Temprano, Arcaico Medio y Arcaico Tardío, los que guardan cierta relación con la subdivisión que hemos hecho en este libro.
2. El período Precerámico corresponde a la periodización propuesta originalmente por John Rowe (1962), con adiciones de Edward Lanning (1967), donde se propuso la utilización de periodos de tiempo divididos en Horizontes e Intermedios. La división en periodos corresponde a un criterio cronológico, basado en una serie de rasgos comunes identificados ampliamente en la región, sin hacer mención a los procesos evolutivos, culturales o tecnológicos (como la domesticación de plantas y animales, la revolución urbana o el Estado).
Debido a la carga evolutiva de la primera periodización, hemos considerado conveniente emplear el término Precerámico al hacer referencia al período anterior a la aparición de la cerámica en los Andes Centrales (alrededor del 1800 a. C.). Además, como en este periodo surgió la Civilización en el Perú, no correspondería denominarle Arcaico, como veremos más adelante.
El Precerámico está dividido en tres periodos: Precerámico Temprano, Precerámico Medio y Precerámico Tardío (Fig. 2).
• El Precerámico Temprano (10000-6000 a. C.) hace referencia al periodo en que los seres humanos ocuparon el territorio de los Andes, e iniciaron el proceso de adaptación y especialización en los diferentes ambientes existentes. Vivían de manera nómada, en pequeños grupos familiares. Se puede hablar de una sociedad más o menos igualitaria, en donde predominaban las diferencias de género y edad entre sus miembros.
• El Precerámico Medio (6000-3500 a. C.) está relacionado con la domesticación de plantas y animales, y el comienzo del estilo de vida aldeano. Durante este periodo empezaron a surgir aldeas en el paisaje, y se sentaron las bases para la desigualdad social que observaremos en el próximo periodo. Probablemente estas aldeas estuvieron conformadas por miembros de familias extendidas que guardaban cierta relación de parentesco entre ellas. Existen pocas evidencias de este periodo en la costa central y norcentral. La aldea de Paloma (Chilca) ha sido uno de los pocos asentamientos del Precerámico Medio excavados en extensión. Para la costa norcentral no se ha trabajado ningún asentamiento de este periodo. En la sierra se han ubicado ocupaciones en cuevas y abrigos rocosos, pero no evidencias de un modo de vida aldeano, como en la costa.
• El Precerámico Tardío (3500-1800 a. C.) representa un importante cambio en la organización social y económica en los Andes Centrales. Es importante recalcar que no en todas partes de los Andes se dio este cambio. Muchas regiones, como Chilca (Lima), por ejemplo, continuaron con modos de vida simples hasta periodos tardíos (alrededor del 500 a. C.), mientras que en otras nunca se desarrollaría una alta complejidad social.

Cuadro comparativo de las diferentes periodificaciones del Precerámico.
Una breve historia sobre términos e investigaciones:
El término Arcaico fue utilizado por primera vez por los antropólogos norteamericanos Franz Boas (1913) y Herbert J. Spinden (1928), para referirse a las primeras aldeas de agricultores sedentarios de Norteamérica y Centroamérica (Willey y Phillips 1957: 23). El término se empleó para aludir a las sociedades que no presentaban cerámica dentro de su cultura material, y que presentaban un incipiente desarrollo social y tecnológico.

Franz Boas
En los Andes Centrales, el término Arcaico fue utilizado por el arqueólogo alemán Max Uhle (1920), y luego por Phillip Means (1931), para hacer referencia a los Pescadores Primitivos del Litoral, en el periodo Arcaico o Migratorio, desde una perspectiva difusionista. Hasta ese momento, esos restos culturales, considerados como las más primitivas expresiones culturales de la región, habían recibido muy poca o ninguna atención. Posteriormente, Lumbreras (1969: 57) y otros utilizaron el término Arcaico para definir la transición hacia una sociedad neolítica productora de alimentos.

Max Uhle
En la década de 1940, el norteamericano Junius Bird realizó excavaciones arqueológicas en el sitio de Huaca Prieta (1946-1947) en el valle de Chicama (Fig. 3), y marcó el inicio de los trabajos de excavación en los sitios Precerámicos de la costa. Las investigaciones en Huaca Prieta formaron parte del Virú Valley Project, el primer gran proyecto de investigación multidisciplinar que abarcó todo un valle (Ford 1954, Willey 1974). En este sitio se hallaron restos que reflejan una tecnología de pesca sofisticada (redes de algodón), así como textiles de algodón (Bird et al. 1985).

Junius Bird
Según Moseley (1992: 9), este fue el primer trabajo que demostró el sedentarismo precerámico en la costa. Bird fue uno de los primeros investigadores en emplear el término Precerámico al hacer referencia a los restos culturales que no incluían cerámica. Otro aporte de esta década fue el empleo de fotografías aéreas, a través de las cuales se identificó una gran cantidad de sitios arqueológicos en la costa. Ellas le permitieron al investigador norteamericano Paul Kosok (1948) ubicar varios sitios monumentales en el valle de Supe, entre ellos el de Chupacigarro Grande, posteriormente conocido como Caral. Un importante aporte para las investigaciones arqueológicas, ocurrido a finales de la década, fue la invención del fechado radiocarbónico (Libby et al. 1949) que, al utilizar la desintegración del isótopo de Carbono 14, permitió calcular la antigüedad exacta (cronología absoluta) del material orgánico exhumado en los sitios arqueológicos.
En la década de 1950, el investigador francés Frèderic Engel inició un ambicioso programa de investigaciones a largo plazo, desde el Centro de Investigaciones de Zonas Áridas (CIZA) de la Universidad Nacional Agraria La Molina, para ubicar sitios arqueológicos en la costa. Su contribución más importante fue la identificación de cientos de sitios Precerámicos en esta región (Engel 1957a, 1957b, 1958). Dentro de este programa se realizaron investigaciones en los sitios del Precerámico Tardío de Asia (Engel 1963), Río Seco (Wendt 1964) y El Paraíso (Engel 1966), que incluyeron la restauración de la estructura conocida como Unidad 1, en el último sitio (Fig. 4).

Frederic Engel en trabajos de campo
En la siguiente década, un número mayor de arqueólogos realizó investigaciones sobre el Precerámico. Los estudios, hechos en su mayoría por arqueólogos norteamericanos, se concentraron sobre la Costa Central, en especial en el área Ancón-Chillón. Edward Lanning y Thomas Patterson realizaron una prospección por toda la zona, y desarrollaron una cronología para los sitios del área. Estos trabajos llevarían a Lanning (Fig. 5) a sugerir una relación entre los cambios climáticos y las transformaciones culturales (Lanning 1963, 1965, 1967). Otros investigadores peruanos, como Jorge C. Muelle y Rógger Ravines (1973), también realizaron investigaciones en la zona de Ancón.
En los años de 1960, 1963 y 1966, la Misión Arqueológica Japonesa a los Andes realizó investigaciones en el sitio Precerámico Tardío de Kotosh, en Huánuco, las que revelarían importantes evidencias de arquitectura ceremonial de la época (Fig. 6).
Todos los trabajos anteriores sirvieron de base para que, en la década de 1970, se formularan diferentes teorías para explicar el surgimiento de las sociedades complejas en la costa. Las investigaciones mostraban que la complejidad social se estaba gestando en el Precerámico, en especial en el Precerámico Tardío, y que era necesario encontrar una explicación a este fenómeno. Ya Lanning (1967) había notado la importancia de los recursos marinos en la dieta de los pobladores de la región Ancón-Chillón. Otros arqueólogos peruanos, como Rosa Fung, también se habían percatado de la importancia de los recursos marinos en el surgimiento de la Civilización Andina (1972). Posteriormente, Michael Moseley (Fig. 6), quien trabajó en la región Ancón-Chillón durante los sesenta, postularía la teoría sobre las “Fundaciones Marítimas de la Civilización Andina” (1975), según la cual los grandes complejos de arquitectura monumental de la costa peruana habrían sido construidos dentro de una economía basada en los recursos marinos. Inmediatamente después de su publicación, esta hipótesis recibió muchas críticas, porque el resto de civilizaciones en el Mundo habían surgido sobre la base de la agricultura, y en ese momento era inconcebible pensar que una civilización pudiera hacerlo mayormente sobre recursos como el pescado y los mariscos. Era un tiempo en el cual muchos investigadores pensaban que solo la agricultura tenía la capacidad de sustentar el proceso de formación de sociedades complejas, y que los productos marinos solamente podían mantener sociedades económica y socialmente deficientes. Sin embargo, Moseley (1992: 8) ha indicado que la teoría de las Fundaciones Marítimas de la Civilización Andina fue formulada como una explicación inductiva sobre la base de un cuerpo de información que se había ido acumulando a partir del estudio de varios sitios costeros tempranos. Por su parte, el investigador norteamericano Mark Cohen (1977, 1978), empleando los datos de la región Chillón-Ancón, propuso que la presión demográfica fue el motor para el surgimiento de la agricultura y la complejidad social en el área.

Edward P. Lanning

Rosa Fung

Michael E. Moseley
En la década de 1980 se produjeron mayores avances en las investigaciones sobre el Precerámico Tardío. Se investigaron sitios como Áspero (Fig. 7) por Robert Feldman (1980), El Paraíso (Ventanilla) por Jeffrey Quilter (1985) y Los Gavilanes (Huarmey) por Duccio Bonavía (1982) en la costa; Huaricoto (Fig. 8) por Richard Burger (1985), La Galgada por Terence Grieder (1988) y Piruru por Elizabeth Bonnier (1983) en la sierra (Fig. 9). Ellos sirvieron para identificar una tradición arquitectónica, tanto en la sierra cuanto en la costa. La obra de Carlos Williams (1980) sintetizó el conocimiento de esa década sobre la arquitectura Precerámica, y ofreció una secuencia del desarrollo arquitectónico temprano en los Andes Centrales. Se empezó a hablar entonces de una sociedad jerarquizada compleja, a nivel de jefatura (p. e. Feldman, 1980, 1985, 1987, 1989).
Sin embargo, en la década de 1990, se cambió el concepto que se tenía sobre el periodo Precerámico Tardío. Con las investigaciones de Ruth Shady en Caral y el valle de Supe, iniciadas en 1994, se revolucionaron las ideas sobre el periodo. Sus trabajos pioneros descubrieron que Caral y los grandes centros monumentales del valle de Supe, identificados como sitios con cerámica temprana (p. e. Burger 1992: 76) eran mucho más antiguos, y correspondían a una sociedad altamente organizada del Precerámico Tardío. Según Shady, esta sociedad estuvo interconectada con otras de los Andes, tanto de la costa cuanto de la sierra y la selva, e intercambiaron entre ellas productos e ideas, las que se sintetizaron en sitios como Caral y otros de los valles de Supe, Pativilca y Fortaleza. Fue en esta región donde surgió la “Civilización más Antigua de América”. Las excavaciones en Caral llevaron a Shady (1997, 1999a, 1999b, 2004) a postular el surgimiento de la ciudad y el Estado durante el Precerámico Tardío.

Ruth Shady Solís
En resumen, los estudios sobre el Precerámico se pueden organizar de la siguiente manera:
•Décadas de 1940 y 1950: Descubrimiento del Precerámico como tal, gracias a los trabajos de Bird y Engel. Los avances en la datación absoluta, con el método del fechado radiocarbónico, permitieron conocer con exactitud la antigüedad de los restos precerámicos.
•Década de 1960: Avances en las investigaciones de los sitios del periodo Precerámico Tardío (Kotosh, Asia, Río Seco, El Paraíso, etc.). Elaboración de la secuencia cronológica para la ocupación precerámica de la región Ancón-Chillón. Establecimiento de las periodizaciones de Lumbreras y Rowe-Lanning, que incluyeron al periodo Precerámico.
•Década de 1970: Desarrollo de teorías y modelos explicativos para las sociedades del Precerámico de la costa: las Fundaciones Marítimas de la Civilización Andina.
•Década de 1980: Avances en las investigaciones y estudios de más sitios precerámicos. Se caracteriza al Precerámico Tardío como una sociedad compleja, al nivel probablemente de jefatura o curacazgo.
•Década de 1990: Reformulación del periodo Precerámico Tardío. A partir de los estudios en Caral se plantea el precoz desarrollo de la alta cultura en los valles de Huaura, Supe, Pativilca y Fortaleza, y el surgimiento de la ciudad y el Estado prístino.
Fuente: Capítulo 1 del libro: Bandurria, Arena, Mar y Humedal en el Surgimiento de la Civilización Andina (2008), pags. 13-24.
Notice: Undefined variable: disp_pingbacks in /home/huacho/public_html/blogs/skins/_feedback.php on line 70
Comentarios:
gracias esa informacion para mi es fundamental.
A usted mi reconocimiento y respeto
Hacer comentario:
