XML Feeds

What is RSS?

Primer Blog del padre Ambrogio Cortesi, Huacho, Huaura, Perú. Aquí puedes comentar buenas páginas de literatura en castellano e italiano (Antología), intercambiar reflexiones sobre la Palabra de Dios (Lectio Divina), conocer reseñas de obras y biografías de varios personajes, y hasta puedes emprender un camino místico en el desierto de la costa peruana (De viento y de arena). A partir del julio 2008 nacieron mis dos otros blogs: Dios está en los detalles, un diario pastoral y El país de todas las sangres: una mirada sobre Perú y Fidei donum: un vistazo a la iglesia misionera. En "La hora azul" sigo publicando solo la parte que se refiere a literatura.

Who's Online?

  • Guest Users: 12

El mar de arriba (Titicaca) y el mar de abajo (Océano)

En los mitos de Huarochirí el mar es llamado "lago", homologándolo con el Titicaca.
Hanan y hurin eran las categorías fundamentales aplicables al espacio de los Incas.
Alto (hanan) y bajo (hurin) estaban ligados por relaciones de alternancia y complementariedad, conllevando implicancias cosmológicas.
El Titicaca (hanan) se refería al mar (hurin) para establecer el equilibrio dinámico que demandaba el desplazamiento no caótico del las aguas y de las esferas.
Eran como el peso y contrapeso de un delicado mecanismo de relojería que permitía, integrando lo dispar, el fluir de la existencia de un modo ordenado y regular.

Permalink10.05.10, 19:28:18, by donambro Email , 39 views, De viento y de arena, Filosofía andina , Hacer comentario

El Número Cinco

Parece indudable que en la tradición de Huarochirí el número cinco expresaba el concepto de totalidad. El cinco simboliza el centro del cuadrado, la quintaesencia, la síntesis de los cuatro miembros del cuerpo en torno al ombligo o la suma de los cuatro miembros más la cabeza. Es el número de los dedos de una mano y de los orificios del rostro. El quinto lugar corresponde al punto crucial: eje de os cardinales o sitio donde demedian los caminos que dividen el templo, la ciudad religiosa o el plano terrestre en cuatro partes. Era simbolizado por la cruz, la cruz aspada, la equis y los llamados ojos de dios (cruces de hilos), entre otros persistentes emblemas de difusión andina y panregional.
Según Girard la sacralización de la cifra estaría ligada al proceso de germinación del maíz, cuyo primer brote asoma cinco días después de la siembra. Recordemos que en quechua malqui designa tanto almácigo como antecesor muerto, y que el maíz era el cultivo sagrado relacionado con el culto a los muertos (todo lo cual alude a la liberación del alma del cadáver, asimilada a la semilla bajo la tierra).

Carlos Brignardello

Permalink10.05.10, 07:57:20, by donambro Email , 33 views, De viento y de arena, Signos sagrados, Filosofía andina , Hacer comentario

La regeneración y la tierra

Si a los muertos se les entierra es porque los hombres germinaron del subsuelo: metáfora surgida en los albores de la agricultura. Conmueve conocer que los antiguos aimaráes rezaran a la Pachamama diciendo: "O tierra yo seré tu hijo".
Aparejada al embrión, la semilla es el centro de nuevos cultos en que los que brota se manifiesta como lo que existe. La palabra "brote" clarifica lo que queremos decir. La simiente ejemplifica el milagro del origen, y liga la más importantes fuerzas generatrices: sol, tierra, luna, agua. Por ello es acertado pensar en que la creatividad religiosa fue suscitada no por le fenómeno empírico de la agricultura, sino por el misterio del renacimiento, de la muerte y del nacer, identificado con el ritmo de la vegetación. (Brignardello)

Permalink29.11.09, 15:48:43, by donambro Email , 41 views, Antología, De viento y de arena, Signos sagrados , Hacer comentario

El culto andino a las huacas

En las descripciones acerca del los ritos prehispánicos encontramos una actitud constante de los sacerdotes al acercarse a sus huacas durante ceremoniales y oráculos. En varias páginas se menciona que estas actividades litúrgicas se desarrollaban con gravedad y unción, generalmente en atmósfera lúgubre, dando ostensibles muestras de aflicción a fin de despertar compasión en la divinidad. Turbación y llanto, tormentos, vocerío y gritos, eran parte de ese escrupuloso acercamiento causado por el temor reverencial que inspira lo sagrado.
Sólo los sacerdotes -esto es los mediadores-, cuya vida implicaba un ejercicio constante y admirable en la administración y dominio de estas fuerzas, podían acercarse con relativa impunidad al ídolo o huaca. "La gente común no iba personalmente al Sol ni a la guaca, porque tenían gran temor, sino, cuando se le ofrecía alguna necesidad, iban a un hechicero, que había muchos y hablaban con la guacas y eran como sacerdotes; y a estos daban las cosas que llevaban para hacer sacrificios; y dicen que a estos hablaban las guacas y daban respuestas de lo que había de acaecer sobre lo que les preguntaban" (Santillán).
Como es natural, las súplicas y lamentos se exacerbaban durante los eclipses, endechas funerarias, sequías, epidemias, y en cualquier momento crítico de la vida del hombre, de las colectividad y del universo. Huamán Poma menciona la ceremonia llamada uacachicos o "lamentos rituales", los procesionantes gimiendo, las penitencias hechas a la Luna durante las festividades del mes de enero.

Pero volvamos atrás, al principio, a inquirir por el origen de la palabra hauca.
Huá es, a no dudarlo, onomatopeya del llanto, del gemido, del vagido del niño, y, por tanto, expresión de pena aflictiva.
Huá y Hua aparecen en González Holguín y significan: "Admiración de lastima", "Tener lastima"
"Guaca es nombre triste" (Cieza)
"Huaca, pronunciada la última sílaba en lo más interior de la garganta, se haze verbo: quiere dezír llorar" (Garcilaso de la Vega).

Para resolver cualquier resquicio de duda acerca de la asociación de este vocablo, el llanto y las ceremonias religiosas, están las crónicas de Francisco López de Gómara y Antonio de la Calancha: "y hasta algunos -escribe el primero refiriéndose al diálogo entre los sacerdotes y las huacas- se rompen los ojos para tener semejante conversación, y creo que lo hacían de miedo, porque todos ellos se tapan los ojos cuando hablan con él... Entran en los templos llorando y guayando, que guaca quiere decir eso. Van de bruces por tierra hasta el ídolo, y hablan con él en lenguaje que los seglares no entienden. No les tocan con las manos sin tener en ellas unas toallas muy blancas y limpias..." Concluye De la Calancha: "Huaca... quiere decir, llanto i lloro, porque en los templos y adoratorios se juntaban a llorar para pedir mercedes o perdones a sus ídolos".

Permalink27.11.09, 21:55:43, by donambro Email , 80 views, De viento y de arena, Signos sagrados, Filosofía andina , Hacer comentario

Pachacamac, el Dios “no conocido” de los Incas

“Tuvieron a Pachacámac en mayor veneración que al Sol, que como he dicho, no osavan tomar su nombre en la boca, y al Sol le nombraban a cada paso. Preguntando quien era el Pachacámac, dezían que era el que dava vida al universo y le sustentava, pero que no le conocían porque no le habían visto, que por esto no le hazían templos ni le ofrecían sacrificios; mas que lo adoravan en su corazón (esto es mentalmente) y le tenían por Dios no conocido”. Garcilaso de la Vega, Comentarios reales de los Incas.

Permalink16.11.09, 08:06:53, by donambro Email , 89 views, Antología, De viento y de arena, Signos sagrados , Hacer comentario

El paisaje, primer templo del hombre andino y clave para interpretar su arte

Evidente de por sí la gran importancia del entorno para las culturas y pueblos prehíspanicos. Historícamente el paisaje proporcionó los primeros templos (cavernas, montañas, oasis, árboles, piedras, etc.), concepto paleolítico jámas superado por el hombre andino. Pirámides y montañas coexistieron como lugares de culto (artificiales los primeros, naturales, los segundos), adosados frecuentemente; y es rara hallar santuario que carezca de piedra sacramental entreverada con su arquietectura, para citar sólo dos ejemplos señeros. En general puede decirse que el culto a las huacas, a expensas del culto a un Dios único, incide en la imporancia de la naturaleza. En ello podemos estar todos de acuerdo.

Esta explicación lleva camino de mostra que par el entendimiento profundo de los sitios sagrados prehispánicos es imprescindible conocer el paisaje donde están situados. También es útil para comprender que el arte de una cultura puede referirse a él, no sólo en cuanto a al iconografía, sino de manera más esencial, a través de una incorporación que convierte el objeto estético en parte del entorno. A nuestro juicio ello ocurrió en Paracas y en Chancay: dos culturas privilegiadas por la peculiar coloración de su yermo.

Carlos Brignardello

Permalink30.09.09, 10:57:57, by donambro Email , 55 views, De viento y de arena, Signos sagrados , Hacer comentario

:: Pagina siguiente >>