El Número Cinco
Parece indudable que en la tradición de Huarochirí el número cinco expresaba el concepto de totalidad. El cinco simboliza el centro del cuadrado, la quintaesencia, la síntesis de los cuatro miembros del cuerpo en torno al ombligo o la suma de los cuatro miembros más la cabeza. Es el número de los dedos de una mano y de los orificios del rostro. El quinto lugar corresponde al punto crucial: eje de os cardinales o sitio donde demedian los caminos que dividen el templo, la ciudad religiosa o el plano terrestre en cuatro partes. Era simbolizado por la cruz, la cruz aspada, la equis y los llamados ojos de dios (cruces de hilos), entre otros persistentes emblemas de difusión andina y panregional.
Según Girard la sacralización de la cifra estaría ligada al proceso de germinación del maíz, cuyo primer brote asoma cinco días después de la siembra. Recordemos que en quechua malqui designa tanto almácigo como antecesor muerto, y que el maíz era el cultivo sagrado relacionado con el culto a los muertos (todo lo cual alude a la liberación del alma del cadáver, asimilada a la semilla bajo la tierra).
Carlos Brignardello
Notitas interesantes sobre Chavín de Huantar
El templo mayor de Chavín y su ubicación geográfica y simbólica.
En Chavín de Huantar (900 a.C.) el patrón en "U" expresa un principio de síntesis y de intensa solidaridad cosmológica.
La plaza -el día, la vida- se abre hacia la amanecida, significando nacimiento y luz; cerrándose hacia el crepúsculo donde se encuentran los confines enigmáticos del laberinto -oscuro y subterráneo- , concentrando las valoraciones de la muerte.
Todo el conjunto se esfuerza ne resolver las polaridades simétricamente repartidas de lozas blancas y negras, de lo alto y lo bajo, de la izquierda y la derecha. el templo de Chavín, como otros importantes santuarios se situaba en la confluencia de dos Ríos llamada en quechua tincukmayo. Ceremonias tardías, ampliamente testimoniadas, requerían de abluciones o lavados rituales en dichos encuentros.
El Lanzón, la divinidad principal tallada en piedra.
Se encuentra en el meollo del Templo Viejo de Chavín de Huantar, así que constituye una figuración del centro.
Es un elemento primordial de mediación entre el mundo subterráneo y el celestial.
Su posición erguida de hombre organiza el espacio a partir de los cuatro lados del cuerpo y en torno a un eje.
Sus manos apuntan a direcciones opuestas (abajo y arriba) señalando las polaridades esenciales que la escultura sagrada intenta resolver.
En el corazón de una galería cruciforme el Lanzón configura el dominio sobre el universo sintetizado en los cuatro puntos cardinales.
Fuente: Carlos Brignardello
Capitulo VII de la Costitución "Sacrosanctum Concilium": el arte sagrado
EL ARTE Y LOS OBJETOS SAGRADOS
Dignidad del arte sagrado
122. Entre las actividades más nobles del ingenio humano se cuentan, con razón, las bellas artes, principalmente el arte religioso y su cumbre, que es el arte sacro.
Estas, por su naturaleza, están relacionadas con la infinita belleza de Dios, que intentan expresar de alguna manera por medio de obras humanas. Y tanto más pueden dedicarse a Dios y contribuir a su alabanza y a su gloria cuanto más lejos están de todo propósito que no sea colaborar lo más posible con sus obras para orientar santamente los hombres hacia Dios.
Por esta razón, la santa madre Iglesia fue siempre amiga de las bellas artes, buscó constantemente su noble servicio, principalmente para que las cosas destinadas al culto sagrado fueran en verdad dignas, decorosas y bellas, signos y símbolos de las realidades celestiales. Más aún: la Iglesia se consideró siempre, con razón, como árbitro de las mismas, discerniendo entre las obras de los artistas aquellas que estaban de acuerdo con la fe, la piedad y las leyes religiosas tradicionales y que eran consideradas aptas para el uso sagrado.
La Iglesia procuró con especial interés que los objetos sagrados sirvieran al esplendor del culto con dignidad y belleza, aceptando los cambios de materia, forma y ornato que el progreso de la técnica introdujo con el correr del tiempo.
En consecuencia, los Padres decidieron determinar, acerca de este punto, lo siguiente
Libre ejercicio de estilo artístico
123. La Iglesia nunca consideró como propio ningún estilo artístico, sino que acomodándose al carácter y condiciones de los pueblos y a las necesidades de los diversos ritos, aceptó las formas de cada tiempo, creando en el curso de los siglos un tesoro artístico digno de ser conservado cuidadosamente. También el arte de nuestro tiempo, y el de todos los pueblos y regiones, ha de ejercerse libremente en la Iglesia, con tal que sirva a los edificios y ritos sagrados con el debido honor y reverencia; para que pueda juntar su voz a aquel admirable concierto que los grandes hombres entonaron a la fe católica en los siglos pasados.
Arte auténticamente sacro
124. Los ordinarios, al promover y favorecer un arte auténticamente sacro, busquen más una noble belleza que la mera suntuosidad. Esto se ha de aplicar también a las vestiduras y ornamentación sagrada.
Procuren cuidadosamente los Obispos que sean excluidas de los templos y demás lugares sagrados aquellas obras artísticas que repugnen a la fe, a las costumbres y a la piedad cristiana y ofendan el sentido auténticamente religioso, ya sea por la depravación de las formas, ya sea por la insuficiencia, la mediocridad o la falsedad del arte.
Al edificar los templos, procúrese con diligencia que sean aptos para la celebración de las acciones litúrgicas y para conseguir la participación activa de los fieles.
La regeneración y la tierra
Si a los muertos se les entierra es porque los hombres germinaron del subsuelo: metáfora surgida en los albores de la agricultura. Conmueve conocer que los antiguos aimaráes rezaran a la Pachamama diciendo: "O tierra yo seré tu hijo".
Aparejada al embrión, la semilla es el centro de nuevos cultos en que los que brota se manifiesta como lo que existe. La palabra "brote" clarifica lo que queremos decir. La simiente ejemplifica el milagro del origen, y liga la más importantes fuerzas generatrices: sol, tierra, luna, agua. Por ello es acertado pensar en que la creatividad religiosa fue suscitada no por le fenómeno empírico de la agricultura, sino por el misterio del renacimiento, de la muerte y del nacer, identificado con el ritmo de la vegetación. (Brignardello)
El madero de la muerte y el árbol de la vida
"El contraste entre el árbol de la vida y la cruz como madero de muerte no tiene nada de sorprendente, pues no solamente la leyenda pretendía que el hombre desciende del árbol, sino que una costumbre prescribía el enterramiento en árboles huecos (de donde proviene la expresión alemana Totenbaum, árbol de la muerte, para designar el ataúd). Por ser el árbol ante todo un símbolo maternal, se adivina el sentido mítico de tal enterramiento: el muerto es devuelto a la madre para ser de nuevo engendrado". (Jung)
La noción de PACARINA
PACARINA. Es noción complementaria a la de Huaca.
Siguiendo el concepto, para el hombre andino la vida humana se origina en el seno mismo de la naturaleza: de fuentes y lagunas, grutas, cuevas, montañas, raíces o emergiendo de la tierra. La mujer es un mero intermediario; agente de un vitalidad que no le es absolutamente propia y que se difunde por doquier.
Pacarina significa ORIGEN, y el origen por antonomasia se encuentra en la emergencia del Sol. "Origen" procede el latín "oriri": "salir de los astros".
Paccarin quiere decir la mañana. Otras palabras similares en quechua significan: Nacer - El que da principia a alguna cosa -.
Es insoslayable que el concepto de pacarina se confunde con el amanecer.
Aquello que fundó adecuadamente una vez funda permanentemente. La aurora es la pacarina primigenia que preludia la creación. Día a día renueva el mundo salvándolo del ocaso definitivo.
(Carlos Brignardello)

