Archivos de: Noviembre 2009
La regeneración y la tierra
Si a los muertos se les entierra es porque los hombres germinaron del subsuelo: metáfora surgida en los albores de la agricultura. Conmueve conocer que los antiguos aimaráes rezaran a la Pachamama diciendo: "O tierra yo seré tu hijo".
Aparejada al embrión, la semilla es el centro de nuevos cultos en que los que brota se manifiesta como lo que existe. La palabra "brote" clarifica lo que queremos decir. La simiente ejemplifica el milagro del origen, y liga la más importantes fuerzas generatrices: sol, tierra, luna, agua. Por ello es acertado pensar en que la creatividad religiosa fue suscitada no por le fenómeno empírico de la agricultura, sino por el misterio del renacimiento, de la muerte y del nacer, identificado con el ritmo de la vegetación. (Brignardello)
El madero de la muerte y el árbol de la vida
"El contraste entre el árbol de la vida y la cruz como madero de muerte no tiene nada de sorprendente, pues no solamente la leyenda pretendía que el hombre desciende del árbol, sino que una costumbre prescribía el enterramiento en árboles huecos (de donde proviene la expresión alemana Totenbaum, árbol de la muerte, para designar el ataúd). Por ser el árbol ante todo un símbolo maternal, se adivina el sentido mítico de tal enterramiento: el muerto es devuelto a la madre para ser de nuevo engendrado". (Jung)
La noción de PACARINA
PACARINA. Es noción complementaria a la de Huaca.
Siguiendo el concepto, para el hombre andino la vida humana se origina en el seno mismo de la naturaleza: de fuentes y lagunas, grutas, cuevas, montañas, raíces o emergiendo de la tierra. La mujer es un mero intermediario; agente de un vitalidad que no le es absolutamente propia y que se difunde por doquier.
Pacarina significa ORIGEN, y el origen por antonomasia se encuentra en la emergencia del Sol. "Origen" procede el latín "oriri": "salir de los astros".
Paccarin quiere decir la mañana. Otras palabras similares en quechua significan: Nacer - El que da principia a alguna cosa -.
Es insoslayable que el concepto de pacarina se confunde con el amanecer.
Aquello que fundó adecuadamente una vez funda permanentemente. La aurora es la pacarina primigenia que preludia la creación. Día a día renueva el mundo salvándolo del ocaso definitivo.
(Carlos Brignardello)
El culto andino a las huacas
En las descripciones acerca del los ritos prehispánicos encontramos una actitud constante de los sacerdotes al acercarse a sus huacas durante ceremoniales y oráculos. En varias páginas se menciona que estas actividades litúrgicas se desarrollaban con gravedad y unción, generalmente en atmósfera lúgubre, dando ostensibles muestras de aflicción a fin de despertar compasión en la divinidad. Turbación y llanto, tormentos, vocerío y gritos, eran parte de ese escrupuloso acercamiento causado por el temor reverencial que inspira lo sagrado.
Sólo los sacerdotes -esto es los mediadores-, cuya vida implicaba un ejercicio constante y admirable en la administración y dominio de estas fuerzas, podían acercarse con relativa impunidad al ídolo o huaca. "La gente común no iba personalmente al Sol ni a la guaca, porque tenían gran temor, sino, cuando se le ofrecía alguna necesidad, iban a un hechicero, que había muchos y hablaban con la guacas y eran como sacerdotes; y a estos daban las cosas que llevaban para hacer sacrificios; y dicen que a estos hablaban las guacas y daban respuestas de lo que había de acaecer sobre lo que les preguntaban" (Santillán).
Como es natural, las súplicas y lamentos se exacerbaban durante los eclipses, endechas funerarias, sequías, epidemias, y en cualquier momento crítico de la vida del hombre, de las colectividad y del universo. Huamán Poma menciona la ceremonia llamada uacachicos o "lamentos rituales", los procesionantes gimiendo, las penitencias hechas a la Luna durante las festividades del mes de enero.
Pero volvamos atrás, al principio, a inquirir por el origen de la palabra hauca.
Huá es, a no dudarlo, onomatopeya del llanto, del gemido, del vagido del niño, y, por tanto, expresión de pena aflictiva.
Huá y Hua aparecen en González Holguín y significan: "Admiración de lastima", "Tener lastima"
"Guaca es nombre triste" (Cieza)
"Huaca, pronunciada la última sílaba en lo más interior de la garganta, se haze verbo: quiere dezír llorar" (Garcilaso de la Vega).
Para resolver cualquier resquicio de duda acerca de la asociación de este vocablo, el llanto y las ceremonias religiosas, están las crónicas de Francisco López sw Gómara y Antonio de la Calancha: "y hasta algunos -escribe el primero refiriéndose al diálogo entre los sacerdotes y las huacas- se rompen los ojos para tener semejante conversación, y creo que lo hacían de miedo, porque todos ellos se tapan los ojos cuando hablan con él... Entran en los templos llorando y guayando, que guaca quiere decir eso. Van de bruces por tierra hasta el ídolo, y hablan con él en lenguaje que los seglares no entienden. No les tocan con las manos sin tener en ellas unas toallas muy blancas y limpias..." Concluye De la Calancha: "Huaca... quiere decir, llanto i lloro, porque en los templos y adoratorios se juntaban a llorar para pedir mercedes o perdones a sus ídolos".
Pachacamac, el Dios “no conocido” de los Incas
“Tuvieron a Pachacámac en mayor veneración que al Sol, que como he dicho, no osavan tomar su nombre en la boca, y al Sol le nombraban a cada paso. Preguntando quien era el Pachacámac, dezían que era el que dava vida al universo y le sustentava, pero que no le conocían porque no le habían visto, que por esto no lee hazían templos ni le ofrecían sacrificos; mas que lo adoravan en su corazón (esto es mentalmente) y le tenían por Dios no conocido”. Garcilaso de la Vega, Comentarios reales de los Incas.
Consejos de san Carlos Borromeo para el pastor de almas
¿Estás dedicado a la predicación y la enseñanza? Estudia y ocúpate en todo lo necesario para el recto ejercicio de este cargo; procura antes que todo predicar con tu vida y costumbres, no sea que, al ver que una cosa es lo que dices y otra lo que haces, se burlen de tus palabras meneando la cabeza.
¿Ejerces la cura de almas? No por ello olvides la cura de ti mismo, ni te entregues tan pródigamente a los demás que no quede para ti nada de ti mismo; porque es necesario ciertamente que te acuerdes de las almas a cuyo frente estás, pero no de manera que te olvides de ti. Sepan, hermanos, nada es tan necesario para los clérigos como la oración mental. Ella debe preceder, acompañar y seguir nuestras acciones.
Si administras los sacramentos, hermano, medita lo que haces;
si celebras la misa, medita lo que ofreces;
si salmodias en el coro, medita a quien hablas y quien es lo que hablas;
si diriges las almas, medita con que sangre han sido lavadas,
y así háganlo todo con espíritu de caridad;
así venceremos fácilmente la innumerables dificultades que inevitablemente experimentemos cada día (ya que esto forma parte de nuestra condición); así tendremos fuerzas para dar a luz a Cristo en nosotros y en los demás.
Fuente: Sermón prounciado por san Carlos Borromeo en su último sínodo

