El paisaje, primer templo del hombre andino y clave para interpretar su arte
El paisaje, primer templo del hombre andino y clave para interpretar su arte
Evidente de por sí la gran importancia del entorno para las culturas y pueblos prehíspanicos. Historícamente el paisaje proporcionó los primeros templos (cavernas, montañas, oasis, árboles, piedras, etc.), concepto paleolítico jámas superado por el hombre andino. Pirámides y montañas coexistieron como lugares de culto (artificiales los primeros, naturales, los segundos), adosados frecuentemente; y es rara hallar santuario que carezca de piedra sacramental entreverada con su arquietectura, para citar sólo dos ejemplos señeros. En general puede decirse que el culto a las huacas, a expensas del culto a un Dios único, incide en la imporancia de la naturaleza. En ello podemos estar todos de acuerdo.
Esta explicación lleva camino de mostra que par el entendimiento profundo de los sitios sagrados prehispánicos es imprescindible conocer el paisaje donde están situados. También es útil para comprender que el arte de una cultura puede referirse a él, no sólo en cuanto a al iconografía, sino de manera más esencial, a través de una incorporación que convierte el objeto estético en parte del entorno. A nuestro juicio ello ocurrió en Paracas y en Chancay: dos culturas privilegiadas por la peculiar coloración de su yermo.
Carlos Brignardello
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