Archivos de: Mayo 2009
Recuerdo de Mario Benedetti
Padre Vittorio Ferrari me alcanza este poema de Mario Benedetti, fallecido el pasado domingo 17 de mayo de 2009.
Yo necesito un Dios con quien dialogar,
un Dios en quien pueda buscar amparo,
un Dios que me responda cuando lo interrogo,
cuando lo ametrallo con mis dudas.
No me importa ser un átomo
del ultimo piojo de su Reino,
pero me importa que esté a mi alcance,
me importa asirlo,
no con mis manos, claro,
ni siquiera con mi razonamiento.
Me importa asirlo con mi corazón.
M.Benedetti. La tregua.
Federico García Lorca en el día de la madre
Mamá, yo quiero ser de plata.
Hijo, tendrás mucho frío.
Mamá, yo quiero ser de agua.
Hijo, tendrás mucho frío.
Mamá, bórdame en tu almohada.
¡Eso sí!
¡Ahora mismo!.
Federico García Lorca
In memoria di don Rino Villa
A distanza di meno di 40 giorni, mi trovo a perdere un altro padre.
Se mio papà mi ha dato la vita e mi ha guidato nei primi passi e nelle prime pedalate,
don Rino è stato un angelo custode che ha accompagnato i primi passi della vita da sacerdote.
Nei miei otto anni trascorsi ad Angera (1991-1999) l'ho sentito come una presenza insieme affettuosa e autorevole, cordiale e testimoniante. Un uomo capace di vivere ogni suo istante a partire dalla fede e dalla preghiera e per questo capace di vivere pazientemente le sue giornate come servizio a Dio e al popolo affidatogli.
Don Rino (Baldassare) Villa nacque e a Buscate (Mi) il 23 ottobre 1980, fu ordinato prete il 28 giugno 1953.
Le sue destinazioni pastorali furono le seguenti:
- Vicario parrocchiale a Germignaga (1954)
- Parroco a Colmegna (1962)
- Vicerettore del Seminario Telogico di Venegono (1965)
- Parroco di Santa Maria Assunta in Angera (1975-2005) per trent'anni!
- Poi residente con incarichi pastorali nella parrocchia di San Giacomo apostolo in Comabbio.
Don Rino muore il venerdì 8 maggio 2009, nel mese mariano che tanto amava e celebrava con vera partecipazione e accurata preparazione, specialmente nel santuaro della Madonna della Riva quando era parroco di Angera.
I funerali sono previsti per lunedí 11 maggio e la sepoltura lo stesso giorno nel cimitero di Buscate.
L'antifona al Magnificat nei vesperi (rito romano) del giorno della morte raccoglie in una frase tutti i nostri possibili ricordi:
IL BUON PASTORE HA DATO LA SUA VITA PER LE PECORE. ALLELUIA.
Riposa in pace, amico don Rino!
(P.S. per ricordarlo insieme ho creato un gruppo in Facebook: http://www.facebook.com/group.php?gid=193585610656&ref=nf)
Homilía en la misa de mes de Giovanni Cortesi
Hay páginas en la Biblia bastante misteriosas.
Entre ellas destacan los cantos del Siervo de Javhé en Isaías.
La primera lectura de hoy nos refiere que un peregrino extranjero, un alto funcionario de la Reina de Candaces los leía sin entender a quien se refieren.
El necesitó del apoyo de Felipe, un creyente, uno de los siete diáconos, quien, a partir de esa lectura, "le anunció el evangelio de Jesús".
A veces también nosotros cojeamos en nuestra búsqueda de Dios, leemos pero no encontramos solución.
Vamos a ver esas palabras misteriosas:
"Como cordero llevado al matadero
enmudecía y no abría la boca
sin defensa, sin justicia se lo llevaron"
Me nace describir con estas palabras la muerte de mi padre.
En un momento se lo llevó, con un infarto rápido como un relámpago. Mi mamá estaba presente, pero el papá no tuvo tiempo para decir una palabra: se cayó al suelo, y se acabó su vida. Sin defensa, sin abrir la boca.
Nos preguntamos el porqué y - al igual que el funcionario de la lectura de Hechos - nos quedamos sin respuesta.
Y no podemos encontrar alguna sino en la fe de la Iglesia que nos manifiesta - como hizo Felipe - la buena noticia de la salvación en Cristo.
En el evangelio de hoy el mismo Cristo nos da una respuesta cierta:
"Nadie puede venir a mi, si no lo atrae el Padre que me ha enviado, y yo lo resucitaré en el último día"
Los discípulos no se capacitaban de la muerte de Jesús. Necesitaron al Espíritu Santo, quien les enseñó que esta muerte era un Pascua, un pasaje hacia el Padre.
Y, desde esta perspectiva, la muerte de los hijos de Dios siempre es participar de esta Pascua de este pasaje.
Lo confirmamos con nuestra fe, que plasma las palabras de Jesús en un canto:
"Yo lo resucitaré en el día final"

