El templo: arquitectura de la sobrenarutaleza
El templo: arquitectura de la sobrenarutaleza
Fuente: Carlos Brignardello
Desde el lugar más alto del edificio, o desde la plaza, una magnifica vista se esparce sobre el paisaje contiguo.: nos hallamos probablemente en el corazón del viejo edificio; en el centro: un lugar excepcionalmente significativo y reservado para la sacralidad prehíspanica. Adelantaré que tanto el vértice de la pirámide como el medio de la plaza, en tanto representaciones del centro, están sometidos a las características que dicho simbolismo les confiere: esencialmente, la de condensar la experiencia fenoménica de lo múltiple a la unidad. El centro es aquí el lugar artificial visualmente integrador del paisaje; el sitio desde el cual el observador unifica, de manera trascendente, la espaciosa vivencia del contorno.
A ello tenemos que añadirle la emoción estética que la arquitectura promueve. Hay escalonados, plataformas recesivas, pirámides, recintos, plazas, rampas, que repiten y concentran la configuración del terreno adyacente; murallas, entradas, atrios y corredores, que cautelan el camino o la ascensión; muros, podios, tapias y paredes, sobre los que reverbera la luz o se proyectan sombras.
(...) Conocemos los primeros ambientes ceremoniales artificiales al aire libre: espacios cercados, plazas hundidas, circulares y cuadradas, recintos con fogón central, terrazas y plataformas, templos-montañas (esto es cerros o montañas intervenidas arquitectónicamente), pirámides y conjuntos edificados con planta en "U", que sintetizan y reproducen diversos elementos tomados del paisaje, y que se solidarizan, mediante su orientación, con los cursos astrales y los ritmos de la naturaleza.
"El templo trasforma el paisaje porque hace visible el espacio invisible del aire", Martin Heidegger.
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